viernes, 26 de octubre de 2012

Energía Pura



Uno en la vida tiene momentos de todo tipo, yo tuve mi momento de escritor y hace unos meses, deje de escribir ¿Por qué?, no se, solo se que no se me ocurría nada de valor para escribir.
Viendo la película Powder (pura energía), escuche la respuesta a una pregunta, que me parece digna de transcribir, la pregunta especifica fue;

¿Cómo son los humanos por dentro?

La respuesta:
                   -La mayoría de las personas se sienten muy aisladas, aisladas completamente y no lo están, forman parte absolutamente de todos y de todo. 
Somos parte de un pescador italiano, en un mar que ni siquiera conocemos o de un condenado a muerte al otro lado del mundo, aunque parezca difícil de creer.
                   No lo vemos de esa manera porque nuestro enfoque es muy corto, no se aparta de nosotros, no vemos mas allá de nuestra frente.
                   Mis abuelos pensaban lo mismo, pensaban que si veían mas allá de sus pensamientos quedarían desconectados de todo lo demás y no es así.
                   Si la gente pudiese ver que están todos conectados y lo maravillosos que son en realidad y que no es necesario esconderse, ni mentir y que es posible hablar con cualquiera sin mentiras, ni sarcasmos, sin hipocresías, sin exageraciones, sin usar ninguno de esos métodos para camuflar la verdad.

El mundo seria distinto.  

domingo, 12 de agosto de 2012

Niño



Hay un día especial en este mundo,
cuando los recuerdos añejos abundan
nuestros sentimientos se inundan
y nos dejan siempre meditabundos

De tiempos ahora tan distantes
que nos dejan casi perplejos,
nos miramos fijamente al espejo
y notamos, no ser los de antes.

Ya no nos vemos flamantes
Quizás, hasta nos vemos viejos
Pero el espejo, solo refleja
El rostro, que el tiempo nos deja.

No se puede figurar
Lo que dentro has de pensar
No conoce nuestro ser
El que dentro, solemos ver.

Nos vemos, como otra cosa
Mucho más linda y más hermosa
Nuestra mirada es de mucho cariño
Como el vistazo tierno, de un niño.

martes, 31 de julio de 2012

La Isla de mi Vida



Isla minima, la vida mía
Separada de todos, todo el día
Sedienta de agua de manantiales
Con mis labios secos, llenos de sales.

Alejada a toda costa, te disuelves
Acosada por los mares que te envuelven
Fuiste paraíso, en otras tierras lejanas
Fuiste tibia aurora, por la mañana.

Hoy tal vez, nadie te reconoce
Has cambiado, tu hermosa pose
Desgastada, por el avatar de la espuma
Ablandada, por la espesa bruma.

A pesar de tu basto conocimiento
Se corroen desde el fondo, tus cimientos
Dejando en pie, la triste amenaza
De quedarme muy solo y sin casa.

Casa fuerte y ardiente nido
Por el tiempo y espacio derruido
En un tiempo jamás hubiese pensado
Ni así, mi fin hubiera imaginado.

En esta isla mía, casi de acuario
Terminar mi vida así, tan solitario
Será tu recuerdo, como la vida misma
Como una imagen, de típico calendario.


domingo, 22 de julio de 2012

Confianza



La confianza implica exponerse, abrirse, arriesgarse: situaciones todas ellas que rehúye sistemáticamente la persona desconfiada.

Tener confianza en una persona supone suspender cualquier atisbo de incertidumbre sobre su conducta, de modo que la expectativa sobre su comportamiento futuro es que va a ser siempre favorable a unas prioridades e intereses compartidos entre ambos.

La desconfianza, por su parte, encarna esa sensación de ansiedad que genera la falta de credibilidad en la otra persona, junto con las demostraciones (en forma de comportamientos concretos, comentarios, etc.) de esa ausencia de confianza.

La confianza, o desconfianza, entre personas que comparten techo (o proyecto profesional el-que-sea) no es un estado que se alcanza así como así.
Tampoco representa un estado binario (o se tiene confianza o no se tiene desconfianza), sino que hay matizaciones que hace que pueda identificarse una tipología de relaciones interesantes:


Confianza generosa

Supone una voluntad decidida por no vacilar, ni inquietarse y por lo tanto, no controlar a la otra parte, a pesar de no disponer de demostraciones consistentes que justifiquen esta forma de actuar.
Se trata de ser generoso y mostrar una actitud confiada hacia el otro, ya que esta actitud genera una sensación amable en ese otro, quien identifica dicha cercanía como una forma de reconocimiento para responder a unas expectativas determinadas.

La confianza generosa es una señal que emite una de las partes a la otra, explicando sin palabras que pretende construir una “buena relación” con ella y que, si los hechos lo demuestran y no se tuerce nada por el camino, podrán llegar a tener una relación de confianza más genuina.
Todo ello, a pesar de no tenerlas todas consigo, a pesar de no saber si la otra parte va a responder a esas expectativas puestas al descubierto.

Confianza generosa recíproca:

Es el tipo de confianza más común cuando dos personas se juntan para emprender algo, pero no se conocen mucho.
El tipo de confianza deseable cuando se trabaja con objetivos compartidos, mientras se va construyendo otro tipo de confianza más genuina.

Confianza genuina

Es el resultado de múltiples interacciones, experiencias y conversaciones que van conformando la credibilidad del uno para el otro.
Cuando la confianza llega por la fuerza de estas interacciones, podemos hablar de una confianza más profunda, resultado de una evidencia que consigue aplacar cualquier atisbo de incertidumbre o miedo sobre la otra persona.

La situación es que las personas que lo conforman tengan una relación recíproca de confianza genuina basada en los ámbitos de afinidad y conocimiento de cada uno de ellos.

Confianza genuina recíproca: 

Aparecen una serie de valores como la integridad, la veracidad, la justicia o la lealtad que mantienen viva la relación.
Se es íntegro, sincero, justo y leal de manera mutua porque, por convicción, hay que actuar así.
El vínculo va mucho más allá de los intereses iniciales, porque hay un feeling consolidado… y se nota.

Llegar a estados de confianza genuina y recíproca implica  trabajo, supone la voluntad de crear algo más que una excusa… se busca compartir más allá de lo meramente pragmático.
Juntarnos en la salud y en la enfermedad, saber que lo vamos a pasar bien, pero que vendrán momentos en el que la cosa no estará para sonrisas.
Y también en las duras confío en que vamos a salir adelante de la mejor forma posible.

Es preciso considerar el pasado con respeto y el presente con confianza si se pretende asegurar el porvenir.

Desconfianza



Si bien la desconfianza es la madre de la seguridad,
donde gobierna la desconfianza, no puede reinar el amor.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Las dudas se siembran en la desconfianza y se cultivan con el desamor.
Tu desconfianza me inquieta.
Yo confié en ti y pensé que tú también lo hacías, pero ahora veo con dolor que todo fue un error.
Tu silencio me ofende.
Todos hemos desconfiado de otras personas alguna vez. 
Pensamos mal de los demás, una frase suya, una mirada, nos sugieren todo un mundo de ideas y no siempre buenas. 
Algunas de esas ideas, por desgracia, corresponderán a la realidad, otras sin embargo no.
Esta es una situación más o menos habitual, que puede dar pie a malos entendidos que necesitan aclararse para que no trascienden más.

El problema puede aparecer cuando la persona da por hecho que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o los van a engañar.

Frecuentemente, sienten que han sido ofendidos profunda e irreversiblemente por otra persona.
Están preocupados por dudas no justificadas acerca de la lealtad o fidelidad de esas personas, cuyos actos son escrutados minuciosamente en busca de pruebas de intenciones de todo tipo.

Las personas con este tipo de problemas son reacias a confiar o intimar con los demás, porque temen que la información que compartan sea utilizada en su contra. 
Pueden negarse a contestar preguntas personales diciendo que esa información "no es asunto de los demás".
En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbran significados ocultos que son degradantes o amenazantes.

Alguien así, puede malinterpretar un error legítimo en un intento deliberado de no bien o puede ver una observación humorística como si fuera un ataque en toda regla.
Los halagos son frecuentemente malinterpretados.
Por ejemplo, un elogio de algo puede malinterpretarse de diferentes formas.

Pueden ver una oferta de ayuda como una duda en sentido de que no lo están haciendo suficientemente bien ellos solos.

Las personas con este trastorno suelen albergar rencores y son incapaces de olvidar los insultos, injurias, traiciónes o desprecios de que creen haber sido objeto.
El menor desprecio provoca una gran hostilidad, que persiste durante mucho tiempo.
Puesto que siempre están pendientes de las malas intenciones de los demás, sienten a menudo que su persona o su reputación han sido atacadas o que se les ha mostrado desconsideración de alguna otra amanera.

Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ultrajes que perciben.
Son personas con las que generalmente es difícil llevarse bien y suelen tener problemas de relaciones personales.
Su suspicacia y hostilidad excesivas pueden expresarse mediante las protestas directas, las quejas recurrentes o por un distanciamiento silencioso claramente hostil.

Puesto que están excesivamente atentos a las posibles amenazas, pueden comportarse de forma cautelosa, reservada o tortuosa y aparentan ser "fríos" y no tener sentimientos de compasión.
Aunque a veces parecen objetivos, racionales y no emotivos, con mayor frecuencia se muestran obstinados, hostiles e irónicos, lo que a su vez sirve al sujeto para confirmar sus expectativas iniciales.
La destrucción.

La desconfianza es un sentimiento de inseguridad que dificulta las relaciones y, en los casos más extremos, puede llevar al individuo al aislamiento.
La desconfianza es un pariente cercano del miedo:
De hecho es uno de sus principales fundamentos. 
Se trata de un sentimiento con un alto contenido limitador, al igual que el miedo o la vergüenza, y que esconde la vulnerabilidad que habitualmente descansa en una baja autoestima.
La desconfianza también encierra una escasa capacidad asertiva para enfrentarse con éxito a cualquier situación cotidiana de interrelación social o sentimental.
Igualmente, la desconfianza cierra las puertas a la posibilidad de ponerse en la piel de los demás; la empatía necesaria para comprender las motivaciones y los sentimientos de sus semejantes, lo que en definitiva se traduce en no ser capaz de confiar en ellos.

Desconfianza destructiva

Si la confianza es tan importante en una relación personal en ámbitos profesionales es por algo muy sencillo: la desconfianza puede ser un factor crítico para la ruptura de cualquier tipo de relación personal… y profesional.
El que otros muestren sospechas por algo que vamos a realizar y para lo que nos sentimos preparados nos genera desconcierto.

La desconfianza destructiva es aquella que genera un desencanto porque, aquí más que nunca, la duda ofende.

Desconfianza destructiva recíproca: 

Las relaciones basadas en la desconfianza destructiva tienden a la enemistad eterna, al distanciamiento y al conflicto entre las partes.

Desconfianza constructiva

Supone no conceder credibilidad a la otra persona en aquello en lo que la otra persona no es suficientemente competente.
La desconfianza es constructiva cuando la otra persona es consciente de su incompetencia… y lo reconoce.
Hay una puesta en común de este hecho y se trabaja conjuntamente para construir soluciones que puedan atajar el asunto.
El problema viene cuando la persona pasa de ser incompetente a ser competente, la desconfianza persiste… y se vuelve destructiva.

Desconfianza constructiva recíproca:

Por muy constructiva que sea, la desconfianza pasa factura. 
Genera un tipo de relación perniciosa, la típica entre jefe y empleado, porque se ejerce una dirección intrusiva por el primero que elimina la autonomía y libertad necesarias para emprender con confianza (en sí mismo) lo que tenga que emprender el segundo en cuestion (suena mal, pero es así).

sábado, 21 de julio de 2012

Unicornio Azul



Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
pastando lo deje y desapareció.
cualquier información muy bien la pagare.
las flores que dejó
no me han querido hablar.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
mi unicornio azul.

si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón yo pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer, 
se fue.

mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.

Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.

cualquier información la pagaré.
mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.

Valla esta canción de Silvio Rodríguez,
Al sendero de todos aquellos unicornios perdidos,
Y sirva de guía para su regreso, a la vida buena,
Llena de amistad y amor, lejos de la soledad,
Cerca de la querida vida que nos une día a día.

Todos en algún momento de nuestra existencia,
Tuvimos, tenemos y tendremos,
Nuestro unicornio azul, que sabemos identificar,
Por diferentes razones y pormenores,
Porque a pesar de ser todos semejantes,
En sus alforjas portan diferentes notas,
Escritas a lo largo de nuestras vidas.

A mi unicornio azul, un gran beso,
Y espero recuperarlo pronto,
Y rescatar de sus alforjas esas notas,
Que entonaban el son de mi armonía.

viernes, 20 de julio de 2012

El Espejo



Pelo rizado o extensiones,
ojo de gato de color azul, verde, oro,
las mejillas matizadas de lentejuelas,
el corazón en la boca, beso rojo.

Una blusa al raz del cuello,
collar loco o pañuelo indio
vaqueros dulces y apretados,
vestido largo o hasta las rodillas,
sin nada abajo.

Un toque dulce exótico,
y una clave enigmática,
sensual o incluso erótica
eres como yo imagine, sistemática.

Pero estás llorando en el espejo,
escrito ilegible, libro mágico.

Le das vida a tu rostro,
bajo la luz adecuada,
la tersa piel, un torbellino denso
o te haces a tu imagen.

Simplemente genial, afrodisíaca
ingenua y demoníaca
si, tu te estás buscando,
tu tienes la pintura,
tu tienes la forma.

Y te amo en tu espejo,
Yo tu esclavo, en tu lenguaje.

Y Te amo sin esperanza,
A ti, que amas a tu espejo.

Espejo, escrito ilegible,
cuello loco, de rodillas tiesas,
alistarte, el coraje, la cara
Espejo, fundamental, blusas,
vaquero ajustado, con lentejuelas.

Sin aquella indecisión,
mujer no fueras, 
espejo delator de tus ojeras,
tus cuervas, tus encastres, tus solapas,
quieren hacer la mujer guapa.

Suspiros discontinuos tus adentros,
del ansia que te lleva al encuentro,
ocúpate bien de tus afuera,
pero dentro de ti, la verdadera.